A politizar el desafío de la sustentabilidad

mayo 19, 2014 por Hernán Dinamarca
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En el artículo situamos históricamente el desafío de la sustentabilidad –continuidad intergeneracional- y reflexionamos sobre algunas relevantes tensiones que el desafío conlleva al actual modo de vida. Primero, analizamos la emergencia histórica de la sustentabilidad y su expansión transversal a lo humano. Segundo, exploramos en la compleja tensión, en las sociedades y en los sujetos, entre crecimiento económico ilimitado y sustentabilidad. En el punto tres abordamos otra tensión que es expresión concreta de la contradicción precedente: en las empresas la tensión entre lucro y sustentabilidad.

Es inquietante la paradoja que ocurre con la palabra sustentabilidad. Nunca antes en la Historia la humanidad tuvo tanta urgencia ante una crisis de continuidad intergeneracional. Lo inédito de la crisis es que, en simultáneo, nos afecta planetariamente y en todos los lugares. Ese es el desafío mayúsculo de la sustentabilidad. Pese a ello, la misma ha sido banalizada. No solo por los escépticos y ajenos, sino también en debates bizantinos, por ejemplo, cuando se confunde con esa suerte de oxímoron que es el “desarrollo sustentable” (que no problematiza lo insustentable del desarrollo económico ilimitado). E incluso por las malas prácticas de algunos que aquí, allá y acullá dicen actuar en pos de la continuidad.

Importa entonces situarla históricamente y reflexionar sobre algunas relevantes tensiones que el desafío conlleva al actual modo de vida. Es lo que haremos en este artículo. Primero, analizamos la emergencia histórica de la sustentabilidad y su expansión transversal a lo humano. Segundo, exploramos en la compleja tensión, en las sociedades y en los sujetos, entre crecimiento económico ilimitado y sustentabilidad. En el punto tres abordamos otra tensión que es expresión concreta de la contradicción precedente: en las empresas la tensión entre lucro y sustentabilidad.

Aclaro de inmediato que nuestras reflexiones no serán técnicas -abunda la literatura especializada y académica. Nos centraremos en la pertinencia de llevar el debate a la arena política, una tarea ineludible de los nuevos actores socio-políticos. Pues, lisa y llanamente, hoy la sustentabilidad es una “Res publica” (cosa pública), prioritaria en los asuntos de la Polis.

En Chile ha habido “desidia” institucional -no así en organizaciones ciudadanas-, mientras en paralelo avanzan los dramáticos efectos económicos, sociales y ambientales de la eco-crisis: la sequía y desertificación, la consecuente falta de agua, el shock de la pesca y la agricultura, la cuestión energética.

1) La idea-práctica sustentabilidad, activada por la crisis ecológica, es un emergente histórico que responde al actual desafío de conservar la continuidad en la relación entre cultura humana y ecosistemas.

El significado de las palabras sustentable y sostenible nos permitirá explicar su profundidad cultural. Dice la RAE de sustentable: que se puede sustentar, el acto de conservar algo en su ser o estado. Y de sostenible: un proceso que puede mantenerse a sí mismo. De esas bases surge la fuerza conceptual y práctica que conlleva la articulación del sentido de ambas palabras: para que un proceso-sistema (social) se auto-reproduzca, éste debe conservar algo.En esa potencia precisamente radica el por qué ahora la emergencia y relevancia de la sustentabilidad/sostenibilidad.

Hoy sabemos que el cambio climático, la perdida de biodiversidad, la contaminación de las aguas y océanos, la deforestación, podrían incidir en la auto-reproducción del sistema social. Así de asertivo fue el último informe científico de las Naciones Unidas (septiembre 2013), concluyendo que las causas de la crisis son antrópicas: una civilización basada en los combustibles fósiles y enfocada en el crecimiento económico ilimitado, en la maximización de la producción y en el consumismo. Si bien el modo de vida moderno es de larga data (siglos en occidente), los primeros síntomas agudos de la crisis ecológica se hicieron sentir en los años sesenta (informe científico del Club de Roma), hasta llegar a un presente, globalización mediante, con un diagnóstico socio-ambiental perturbador.

Es ahora entonces cuando adquiere todo su sentido que la condición para un acoplamiento estructural (1) sustentable entre cultura y biosfera supone conservar y auto-reproducir una relación no destructiva entre el modo de vida humano y los ecosistemas y la biodiversidad. Pues, la actual relación, destructiva, no da para más. Con nuestra enorme huella ecológica, la red que es la biosfera se ha saturado (volveremos sobre esto).

La crisis ecológica esuna encrucijada histórica y cultural. En las últimas cinco décadas, los ecos de la idea-fuerza sustentabilidad han empezado a resonar en todos los ámbitos humanos.

En lo económico, ha inspirado algunas reformas hacia la sustentabilidad y también una crítica radical a la lógica del crecimiento económico ilimitado, del progreso y del desarrollo, del productivismo y consumismo. Crítica que ha animado una diversidad de reflexiones y acciones en pos de una neo-economía con criterios ecológicos: “PIB” Verde o cuentas verdes, economía del decrecimiento, economía ecológica, economía solidaria, retirada sostenible, crecimiento cero, entre otros conceptos provenientes de las ciencias sociales y del activismo contracultural.

En lo energético, ha puesto urgencia a la necesidad de una reconversión tecnológica hacia fuentes generadoras con mínimo impacto en los ecosistemas. En un par de décadas ha sido una constante la expansión de las ERNC y sorprendentes las innovaciones para hacer más eficiente el uso de la energía.

En lo socio-político, en el nivel planetario y local, las malas prácticas ecológicas (y su reverso que es la conciencia del desafío de la sustentabilidad), han traído una multiplicación de los conflictos socio-ambientales, nuevos movimientos ciudadanos y políticos críticos al actual modo de vida, nuevas formas de gobernanza y de diálogo social tripartito (gobiernos, sociedad civil, empresas). Un botón de muestra es el excelente mapa virtual de conflictos socio-ambientales (http://ejatlas.org/), preparado por académicos y activistas. En el vemos como los conflictos ocupan todo el planeta y la diversidad de actores: gobiernos, empresas, comunidades.

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